Gusta el cuerpo y sus desventuras,
Gusta la braza tostadora del bien común
Gusta la eternidad por ser ternura
Gusta el instante por ser abnegada presencia.
Gusta Satán
No como ridícula figura
Ni como símbolo funcional
Gusta por que nos vuelve más humanos
Porque somos mitad de eso, por eso gusta.
Gusta Belial porque es de adentro y envuelve con sinceridad
Gusta la sombra porque descansa como la muerte y conforma, como la luz, al verbo.
Gusta admitir todo eso porque el mal esta adentro y quiere salir a su parte de bien, y el hecho de ser ambiguo ya mancha lo blanco en ti, por eso gusta.
El a pe e sustenta su valor en lo humano, y el humano, en el bien (el orden, la lógica) lo que, de hecho, no existe sino como mera blasfemia, como negación; y todo lo que toco difiere de mi presencia así como la compone*, y los valores son de vidrio, por eso gustan, por su frágil sensibilidad…
*la oración en cursiva podría estar en cualquier parte del poema, mas bien como figura evanescente en el fondo de todas las ideas escritas…

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