miércoles, 23 de febrero de 2011

Dios indigno

A morir yoes que transmuto!
Los cierro en esencia, bajo candado,
Culpables insolventes que dejan mi dolor
Muestras súplicas de herencia de placer
Cierro sus horas que dejaronme de amar
Por ser tan puros e inciertos, vejámenes pulcros, doblemente inciertos de este mundo que sin saber condena!

Los tendré en ruin sepulcro, advertentes de la hora que corran a juzgar mi voz!
Los cielo, los infierno, pues hoy nada se de esa mordaz infamia, de esa llamada felicidad que abyecto de mis formas, pues hoy la vida sabe amarga y cruda, como si de encontrarte de nuevo se tratase, desleal punzante contemplación, y delirante acoplo del alma mía!

…y que la culpa vuelva, como se irá, a imagen y semejanza!

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