Amor, estoy aquí, en mi camita, donde siento tanto frío, donde solo faltas tu.
Me conmueve tu encanto y tu dulce sonrisa, me hacen falta a estas horas en que tanto goce de tu andar, de tu fina presencia, de tu bello amor.
Amor, no me duermo donde tanto dormí contigo, despierto buscando tu aroma, tu suave fragancia de piel, nutrida, centímetro a centímetro, del paso fugaz de tu belleza ante mis ojos.
Tus contornos rozados por mis dedos me duelen de su sola ausencia, tu carita risueña, tan viva de paz y tan preciosa y pura como Dios ha de serse, duelen en verdad, con alegría.
Amor, tu paso por mi sueño no se agotara jamás, como tu lo dices, no hay razón para que este regalo del cielo termine nunca; nuestros besos, ¿no lo ves? ya son eternos…

No hay comentarios:
Publicar un comentario