Te veo palpable y te noto, hermosa
Te siento tu olorcito fresco de dulce finura
Me encanto de tu cuerpo dormido, que respira.
Te miro ternura, tal cual tú eres en el universo
Florecen tus ojos, tus labios duermen como estancia a tu lugar
Tus pies descubiertos, fina dulzura, excelsa, ecuménica.
Tu cabello Mariesco, sana, santa, salva
Tal cual tú eres en el universo, en el infinito pesar de tu sonrisa
En la vigilia absoluta que no puede partir de la tierra, del cielo eres parte.
Para besarte, de arcángel, caído.
Las estrellas, deberían llevar tu nombre
Y hasta Dios complacido, te ve.
En tus curvas se estrellan sagaces pilotos sobre sendos carruajes de oro santo, pulcro, sagrado. Tus notables atributos anieblan la razón de unos cuantos, a otros pocos los confunde la sazón que obliga a fruncir la parte que les queda de rostro jovial, y la amargura de no tenerte simplemente los destruye.
El juego que termina en tus brazos arde como el invierno y truena como el otoño, cuando esta molesto. Por donde se te mire, quemas, si se te toca el impulso podría morder, y la gloria que comparte el tiempo con su nexo infinito, el ser, es su breve estancia envuelto en el segundo de tu beso y de tu fragancia, en tu dócil parte de ser todo…
Nota.- las comas deberían cumplir función de pausa armónica

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