miércoles, 29 de diciembre de 2010

Para el alma celeste de mi dulce poesía

Amole majestuosa de mis sueños

Concíbole resplandeciente en su altar de DIOSA pura

Pensando las lagrimas suyas cual heridas que devóranle partes a los divino

Luz divina que envuelve los efectos de mis causas

Eres y tienes que saber que lo eres, eres celestial amor, eres del cielo y yo como parte de la basta esencial multifrecuencia del Dios universal blasfemo el destino con terrenal pasión, ¡yo que no merezco beber de las aguas del río vivo sin embargo te pido un beso! ¡Yo que miento un mundo ajeno en el que me hace feliz vivir! Te expreso la metafísica dimensión del sufrimiento humano, te pido ese infinito tiempo que nuestras promesas juraron imposibles, te ruego un siempre siempre siempre y jamás un nada nunca ni un nunca jamás…

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